¿Cómo llegar a la cima de Cerro Viejo de Tolé?
El Cerro Viejo de Tolé, ubicado en la provincia de Chiriquí, es una de esas elevaciones montañosas que llaman la atención desde la primera vez que uno recorre la Vía Interamericana. Su silueta destaca claramente entre las lomas y colinas del distrito de Tolé, despertando la curiosidad de quienes, como yo, lo han observado durante años preguntándose qué vistas ofrecerá su cima. Esta montaña, que alcanza aproximadamente 679 metros sobre el nivel del mar, no es de las más altas de la provincia, pero sí una de las más llamativas por su forma, su posición y por el paisaje que domina.
Desde la parte alta del cerro se disfruta una vista privilegiada del embalse del río Tabasará, cuya superficie brillante se extiende entre montañas y potreros, creando un contraste espectacular entre el azul del agua y los tonos verdes del paisaje rural. Además, el Cerro Viejo es un punto perfecto para contemplar amaneceres y atardeceres de ensueño; la luz dorada se cuela entre las nubes y las montañas, iluminando el embalse y las comunidades aledañas con un efecto casi mágico. Esta belleza natural fue lo que me llamó la atención desde hace muchísimo tiempo, pero por diferentes razones nunca había tenido la oportunidad de subir.
Cuando finalmente decidí hacerlo, jamás imaginé lo demandante que sería. Desde los primeros minutos de ascenso me di cuenta de que no sería una caminata sencilla. Hubo tramos particularmente empinados donde mis piernas pedían descanso inmediato. De hecho, tuve que detenerme alrededor de cinco veces para recuperar el aliento antes de continuar. El terreno es mixto: algunas partes son suaves y accesibles, pero otras son cuestas abruptas que ponen a prueba la resistencia de cualquiera. Para una persona con excelente condición física, quizás este reto resulte moderado, pero para mí fue realmente exigente. Sin embargo, todo esfuerzo valió la pena.
A lo largo del sendero se puede observar vegetación típica de las zonas montañosas bajas de Chiriquí: árboles dispersos, arbustos, hierbas altas y, en algunos sectores, potreros que evidencian la actividad ganadera de la región. También se avistan aves comunes del área, como los gavilanes, colibríes y pericos que sobrevuelan la montaña, acompañando al caminante con sus cantos.
Al llegar a la cima, el cansancio se transforma inmediatamente en satisfacción. La panorámica es amplia y hermosa; se puede ver el curso del Tabasará, el embalse, las comunidades cercanas de Tolé e incluso parte de la Vía Interamericana. Algunos visitantes aprovechan este espacio para acampar, ya que la brisa fresca y la tranquilidad hacen del lugar un sitio perfecto para pasar la noche bajo las estrellas.
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El Cerro Viejo no solo ofrece vistas maravillosas, sino también una experiencia de conexión personal con la naturaleza y con los propios límites físicos. Es un recordatorio de que, aunque el ascenso sea duro, el paisaje que se conquista en la cima siempre hace que todo valga la pena. Es, sin duda, una joya natural de Tolé que merece ser explorada y apreciada.


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