```
Mostrando entradas con la etiqueta Serpientes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Serpientes. Mostrar todas las entradas

Serpientes de Panamá: Especies Venenosas y Prevención

Guía completa de serpientes de Panamá

Panamá es un país con una biodiversidad única que incluye especies de serpientes y anfibios venenosos que han capturado la atención de investigadores durante décadas. El profesor Víctor Martínez, herpetólogo con más de 40 años de experiencia, ha dedicado su vida a estudiar estos animales, comprendiendo su importancia tanto para el ecosistema como para la salud humana.

En este artículo, presentamos un panorama integral sobre su trabajo, los riesgos asociados al contacto con serpientes, la producción de antivenenos y la importancia de la conservación y la educación ambiental. Cada sección incluye un enlace para profundizar en los artículos relacionados, permitiendo al lector explorar los temas a detalle.

La vida y trayectoria del profesor Víctor Martínez

Martínez se graduó de la Universidad de Panamá en Biología y Profesorado en Biología, complementando su formación con una maestría en Costa Rica. Desde entonces, ha combinado la investigación de campo con la docencia, explorando zonas remotas como Chiriquí, Darién y Bocas del Toro. Su trabajo ha permitido documentar especies desconocidas, establecer la asignatura de Ofidiología y guiar a generaciones de estudiantes en la investigación científica de serpientes y anfibios.

Lee más sobre la vida y logros del profesor Martínez

Las serpientes más peligrosas de Panamá

Panamá alberga dos grandes grupos de serpientes venenosas: víboras, con veneno hemotóxico, y corales, con veneno neurotóxico. Las especies que generan la mayoría de accidentes incluyen Bothrops asper (terciopelo), Lachesis spp. (verrugosas) y Porthidium spp. (patocas), mientras que la coral más distribuida es Micrurus nigroscintus. Martínez enfatiza la importancia de estudiar la distribución y toxicología de estas especies para garantizar la efectividad de los tratamientos médicos.

Descubre cuáles son las serpientes más peligrosas y dónde se encuentran en Panamá

Qué hacer ante una mordedura de serpiente

El manejo correcto de una mordedura es crucial para salvar vidas. Martínez desmiente mitos comunes: nunca cortar la cabeza, no hacer incisiones, no succionar el veneno, y evitar torniquetes o remedios caseros. En su lugar, se recomienda inmovilizar al afectado, mantenerlo tranquilo y trasladarlo inmediatamente a un centro médico. La educación en este tema es vital para comunidades rurales, donde los accidentes son más frecuentes.

Aprende los pasos correctos para actuar ante una mordedura de serpiente

Por qué Panamá no produce sus propios antivenenos

A pesar de la abundancia de especies venenosas, Panamá depende de antivenenos importados, principalmente de Costa Rica. Martínez explica que producir antiveneno local es técnicamente posible, pero requiere inversión en laboratorios, caballos inmunizados y personal especializado. Su propuesta de colaboración regional para procesar veneno localmente nunca fue escuchada, dejando al país vulnerable ante accidentes de mordedura.

Conoce los desafíos y soluciones para producir antiveneno en Panamá

La importancia de conservar a las serpientes

Conservar serpientes va más allá del miedo que generan: son esenciales para producir antivenenos y mantener el equilibrio ecológico. Controlan poblaciones de roedores y otros animales que podrían transmitir enfermedades a los humanos. La educación ambiental y comunitaria reduce accidentes y promueve la coexistencia segura con estas especies. Martínez ha desarrollado material educativo con fotos y guías que facilitan su identificación y comprensión.

Descubre por qué conservar serpientes es crucial para la salud y el ecosistema

Investigación de serpientes y el cambio climático

El cambio climático plantea nuevas amenazas para las poblaciones de serpientes en Panamá, pero la falta de financiamiento y apoyo institucional limita la investigación sistemática. Martínez resalta la importancia de formar jóvenes investigadores que puedan continuar la labor científica, documentando el impacto ambiental y asegurando la producción de antivenenos ante nuevas condiciones ecológicas.

Conoce cómo el cambio climático afecta a las serpientes y qué se está haciendo

Conclusión

Panamá enfrenta un desafío doble: proteger su biodiversidad y educar a la población sobre la importancia de las serpientes. La labor del profesor Martínez evidencia que investigación, educación y conservación son inseparables. Sin educación, los accidentes aumentan; sin conservación, la producción de antivenenos se ve comprometida; y sin investigación, no se conocen los impactos del cambio climático ni la distribución de especies. Este artículo centraliza información crucial, invitando al lector a profundizar en cada tema y actuar de manera responsable frente a la fauna venenosa.


Entrevista completa del profesor Víctor Martínez aquí



Investigación de serpientes en Panamá y los desafíos frente al cambio climático

Impacto del cambio climático en las serpientes

La pregunta sobre si el cambio climático está afectando a las poblaciones de serpientes en Panamá aún carece de respuesta precisa. Según el profesor Víctor Martínez, esto se debe a que no existen estudios sistemáticos financiados por las autoridades. Aunque se habla de apoyo a la investigación, la realidad es que las universidades carecen de recursos para realizar estudios de campo, seguimiento de especies o análisis de comportamiento frente a cambios ambientales.

Falta de financiamiento y apoyo institucional

Martínez compara la situación con otras restricciones universitarias: las autoridades limitan recursos incluso para necesidades básicas como viáticos, transporte y alimentación, pero anuncian públicamente que se realizan investigaciones. Las solicitudes mínimas para trabajos de campo son rechazadas o se sugiere a los investigadores que costeen todo de su propio bolsillo. Esta falta de inversión genera un vacío de información sobre temas críticos como el impacto del cambio climático en serpientes locales.

Educación y periodismo en la investigación

La ausencia de periodismo de investigación riguroso también contribuye a la falta de información. Muchos medios reproducen discursos oficiales sin verificar la realidad de las políticas científicas. Martínez señala que un análisis serio de los antecedentes de los funcionarios encargados de asignar recursos mostraría una falta de compromiso con la ciencia y la educación ambiental, lo que afecta directamente la capacidad del país para generar conocimiento sobre serpientes y sus respuestas al cambio climático.

Formación de jóvenes investigadores

Frente a estas dificultades, la formación de jóvenes investigadores se convierte en clave para la continuidad de la investigación. Martínez insiste en que los estudiantes no pierdan la motivación: “Ellos serán los relevos generacionales de los viejos como yo”. Aquellos que completan tesis y maestrías, especialmente en áreas como el estudio de serpientes venenosas, se convierten en pilares fundamentales para asegurar que la investigación científica continúe y se fortalezca en Panamá.

Casos de éxito y desafíos institucionales

Entre los ejemplos de éxito se encuentran investigadores como el Dr. Abel Batista, originario de Chiriquí, y Arcadio Carrizo, de Veraguas, ambos con doctorados en Alemania y trabajando actualmente en investigaciones sobre serpientes locales. Sin embargo, Martínez advierte que muchos exalumnos talentosos no reciben apoyo institucional suficiente, terminando en trabajos que no aprovechan su especialización, como la enseñanza en colegios. Esto limita la continuidad de los proyectos y afecta el desarrollo de la ciencia local.

Consecuencias de la falta de investigación

La falta de estudios tiene consecuencias directas sobre la conservación y la salud pública. Sin datos sistemáticos, no se pueden diseñar estrategias de manejo para especies amenazadas ni prevenir impactos del cambio climático. Las serpientes cumplen funciones ecológicas vitales, como controlar poblaciones de roedores y otros animales que pueden transmitir enfermedades. Ignorar su estudio aumenta riesgos tanto ecológicos como sanitarios.

Además, la investigación científica es esencial para la producción de antivenenos. Las serpientes venenosas son la fuente principal de estos medicamentos, que salvan vidas tras mordeduras. Sin conservación y estudio de estas especies, la disponibilidad y efectividad de antivenenos podría verse comprometida, lo que impacta directamente en la salud humana.

Importancia de la educación ambiental

Martínez enfatiza que la educación ambiental complementa la investigación científica. Enseñar a los jóvenes a reconocer serpientes, entender su comportamiento y valorar su papel ecológico reduce riesgos de accidentes y fomenta respeto hacia la biodiversidad. La educación y la investigación son herramientas que permiten enfrentar los desafíos del cambio climático y asegurar la protección de los ecosistemas.

Conclusión

La falta de estudios sobre el impacto del cambio climático en las serpientes en Panamá refleja un problema estructural: la ausencia de financiamiento adecuado y de políticas públicas efectivas. Sin embargo, la perseverancia de jóvenes investigadores guiados por expertos como Martínez muestra que aún es posible avanzar. La combinación de educación ambiental, investigación rigurosa y apoyo institucional permitirá a Panamá comprender los efectos del cambio climático, desarrollar estrategias de conservación y garantizar la producción de antivenenos.

En resumen, la investigación y la educación son esenciales para que las futuras generaciones puedan proteger a las serpientes y los ecosistemas, asegurando que su rol vital en la naturaleza y en la salud pública no se pierda frente a los desafíos ambientales y sociales.

Por qué debemos conservar a las serpientes: más allá del miedo y los mitos?

Serpientes y la producción de antivenenos

Uno de los argumentos más importantes para conservar a las serpientes está relacionado directamente con la salud humana: todos los antivenenos que se producen para neutralizar el veneno de serpientes venenosas se fabrican utilizando el veneno de las propias serpientes. Esto significa que matar a estos animales es como destruir “la gallina de los huevos de oro”: sin ellos, no se podrían producir antivenenos, poniendo en riesgo la vida de las personas mordidas.

A pesar de los avances científicos, los intentos de crear métodos alternativos para producir antiveneno sin usar serpientes han sido infructuosos. Estos métodos requieren inversiones importantes y, según el profesor Víctor Martínez, en Panamá “muchos políticos prefieren gastar los recursos en otras cosas”. El veneno que estos animales producen es literalmente lo que salva vidas, y eliminar a las serpientes equivaldría a poner en riesgo la producción de este recurso vital.

Guía sobre las serpientes

Control de poblaciones y equilibrio ecológico

La segunda razón para conservar las serpientes tiene que ver con su papel ecológico. Todas las serpientes actúan como reguladoras de poblaciones de otros animales. No las eliminan, sino que controlan su número, manteniendo un equilibrio que evita la propagación de enfermedades que podrían afectar a los humanos. Martínez enfatiza que la función de las serpientes es clave para la salud de los ecosistemas y, por ende, para la salud pública.

Por ejemplo, las serpientes controlan roedores y otros animales que pueden transmitir virus, bacterias y parásitos al ser humano. Si se eliminaran, muchas enfermedades podrían aumentar, afectando directamente a las comunidades locales. Este equilibrio natural es un ejemplo claro de por qué incluso las especies venenosas deben ser protegidas.

Investigación científica y educación

Martínez relata su experiencia fundando un centro para la investigación de serpientes y venenos en la Universidad de Panamá. Allí, muchos estudiantes realizaron sus tesis de grado estudiando parásitos presentes en serpientes venenosas. Manipular las serpientes permitió recolectar muestras que luego se analizaron en laboratorio. En un solo individuo de la especie Bothrops asper, llegaron a identificar hasta 11 tipos diferentes de parásitos. Esta información es crucial, ya que muchas serpientes defecan en cuerpos de agua, como ríos, quebradas o pozas temporales, y los parásitos pueden entrar al cuerpo humano no solo por ingestión, sino también por la piel.

Martínez recuerda un caso que ilustra la falta de educación y comprensión del riesgo: un ministro de salud declaró que el agua del río Estivaná y del río La Villa era segura incluso para cepillarse los dientes. Este tipo de afirmaciones demuestra la desconexión que existe entre la política, la salud pública y la educación ambiental.

La falta de educación comunitaria

El experto subraya la importancia de la educación comunitaria para reducir las mordeduras de serpientes. En muchas comunidades, la desinformación es enorme. Por ejemplo, en una exhibición realizada en la UNACHI, un asistente observó dos serpientes diferentes y pensó que eran especies distintas, aunque en realidad era la misma especie con distintos nombres comunes. Martínez llegó a documentar hasta 12 nombres distintos para una sola serpiente, mostrando cuán fragmentado está el conocimiento popular sobre estas especies.

Otro caso curioso relatado por Martínez involucra a un hombre que aseguraba haber visto una víbora apareándose con otra serpiente que no era víbora y que había visto las crías. Situaciones como esta muestran que la ignorancia y los mitos sobre las serpientes son frecuentes y afectan la percepción pública, reforzando actitudes negativas hacia estos animales.

La importancia del material educativo

Para enfrentar la falta de educación, Martínez preparó un libro que será publicado por la Universidad de Panamá en formato digital. Su objetivo no era venderlo, sino entregarlo a comunidades donde las personas han sufrido mordeduras, amputaciones e incluso muertes. El libro contiene fotos claras que permiten reconocer las especies y evitar accidentes. Según el especialista, muchas personas no pueden leer textos complejos, pero las imágenes son un recurso valioso para prevenir tragedias.

La realidad de las mordeduras en Panamá

Panamá presenta cifras alarmantes: según datos presentados por Martínez en congresos nacionales e internacionales, el país reporta más casos de mordeduras de serpientes que la suma de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica juntos. Este elevado número de incidentes se debe, en gran parte, a la falta de educación ambiental y comunitaria. Además, Martínez señala que muchos funcionarios esperan que la educación ambiental se haga con recursos privados, lo que evidencia una actitud poco comprometida con la prevención.

Impacto de la política en la conservación

Martínez critica la actitud de algunos políticos que priorizan el populismo y las declaraciones llamativas por encima de políticas efectivas de conservación. Estas acciones generan desinformación y dificultan la implementación de programas educativos que podrían salvar vidas y proteger ecosistemas. Según él, la política retrógrada y desligada de la realidad de las comunidades vulnerables ha sido un obstáculo constante para la investigación y la conservación.

Falta de antiveneno para serpientes coral

Un ejemplo concreto de los desafíos en investigación es la serpiente coral. Actualmente, no existe un antiveneno específico para estas especies en Panamá, debido a la dificultad de mantenerlas en cautiverio, alimentarlas, reproducirlas y extraer su veneno para estudio. Esto refuerza la necesidad de conservarlas y de generar programas de investigación que permitan desarrollar antivenenos adaptados a la realidad local.

Conclusión: educación y conservación

Conservar a las serpientes no solo es una cuestión ética y ecológica, sino también una necesidad para la salud humana. Su conservación permite producir antivenenos, mantener el equilibrio de los ecosistemas y reducir enfermedades transmitidas por otros animales. Además, la educación ambiental y comunitaria es fundamental para prevenir accidentes y fomentar respeto hacia estas especies.

Panamá enfrenta un desafío doble: proteger su biodiversidad y educar a la población sobre la importancia de las serpientes. Esto requiere inversión, políticas serias y compromiso científico. Solo así será posible reducir las mordeduras, salvar vidas y garantizar que estos animales continúen desempeñando su papel vital en la naturaleza.

En definitiva, las serpientes, incluso las venenosas, no son enemigas, sino aliadas de la salud humana y del equilibrio ecológico. Matar una serpiente es eliminar un recurso indispensable para la ciencia, la medicina y la vida en el entorno natural. Con educación, investigación y políticas responsables, Panamá podría avanzar hacia una conservación efectiva y consciente de sus serpientes.

Por qué Panamá no produce sus propios antivenenos para serpientes?

Panamá es un país con una biodiversidad impresionante y una fauna que incluye varias especies de serpientes venenosas. Entre estas se destacan las Bothrops asper —conocida popularmente como terciopelo— y algunas especies de corales y víboras. Sin embargo, a pesar de la presencia de estos animales, Panamá no ha logrado desarrollar una producción nacional de antivenenos, una herramienta esencial para salvar vidas en caso de mordeduras. La pregunta surge de manera natural: ¿por qué un país con acceso a estos recursos no produce su propio antiveneno?

Dependencia de Costa Rica y los estándares internacionales

El profesor Víctor Martínez, especialista en toxinología, explicó que la situación tiene varias causas. Una de las más importantes es el enfoque tradicional de Panamá de replicar lo que hacen otros países. Según Martínez, muchos toman decisiones sin estudiar las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Estas instituciones señalan que el antiveneno producido por la Universidad de Costa Rica es el estándar regional, ya que su producción cumple con altos niveles científicos y abarca una diversidad de especies que incluyen las presentes en Panamá y en el resto de Centroamérica.

Más artículos científicos

Panamá no enfrenta el mismo desafío que Costa Rica, Colombia o Venezuela, que deben lidiar con serpientes como cascabeles y Agkistrodon, especies que no existen en territorio panameño. En consecuencia, producir antiveneno localmente implicaría invertir millones de dólares en un proceso costoso y complejo que ya se realiza con éxito en la región.

Los desafíos técnicos de producir antivenenos

Martínez detalla que la producción de antivenenos requiere un equipo interdisciplinario. Médicos veterinarios recién graduados deben ser capacitados específicamente para este fin, dedicando su carrera exclusivamente a la producción de antivenenos. Se necesitan caballos seleccionados, mantenidos bajo estrictas condiciones de alimentación y salud, que puedan tolerar la extracción de grandes cantidades de sangre después de ser inmunizados con dosis controladas de veneno. Esto es fundamental porque la sangre de estos animales se procesa para obtener los anticuerpos que neutralizarán el veneno en humanos. A este equipo se suman microbiólogos, químicos orgánicos y químicos analíticos, lo que aumenta exponencialmente los costos y la complejidad del proyecto.

Una propuesta no escuchada

El profesor Martínez propuso una alternativa viable: que Panamá pudiera extraer sus propios venenos y enviarlos parcialmente procesados a Costa Rica, donde se produciría un antiveneno específico para las especies locales. Esta propuesta permitiría reducir costos, eliminar improvisaciones y minimizar riesgos, garantizando un producto adaptado a las necesidades del país. Sin embargo, según el experto, las autoridades sanitarias nunca recibieron su propuesta. Intentó reunirse con ministros, viceministros y directores durante quince días, sin éxito. El motivo, explicó, se relaciona con intereses comerciales en la importación de antivenenos, muchos de los cuales no son siquiera efectivos para las especies panameñas.

Guía sobre las serpientes

El problema de los antivenenos importados

El problema de depender de antivenenos importados se evidencia en las etiquetas de algunos productos. Martínez mencionó que un antiveneno mexicano indicaba neutralizar el veneno de una larga lista de víboras con nombres diferentes, todos correspondientes a una sola especie presente en Panamá: Bothrops asper. Esto refleja la falta de polivalencia real y evidencia que el país adquiere productos que no siempre cumplen con las necesidades locales. Incluso se importan antivenenos de Australia y Estados Unidos, aumentando costos sin mejorar significativamente la eficacia en el tratamiento de mordeduras.

La importancia de la soberanía científica

La consecuencia directa de esta situación es que Panamá sigue dependiendo de productos externos, mientras que la población está expuesta a riesgos evitables. El país podría contar con antivenenos adaptados a su biodiversidad, pero la combinación de falta de inversión, poca prioridad institucional y negocio en la importación ha frenado cualquier iniciativa seria. Para Martínez, este es un claro ejemplo de cómo la gestión de la salud pública puede verse afectada por intereses económicos, incluso en temas de vida o muerte.

En resumen, la falta de producción nacional de antivenenos en Panamá se debe a factores económicos, logísticos y de política pública, no a una imposibilidad técnica. La inversión necesaria es significativa, pero existen alternativas, como la colaboración regional, que podrían adaptarse a las necesidades del país. Mientras esta situación no cambie, Panamá seguirá dependiendo de importaciones que no siempre cumplen con los requerimientos locales, dejando al país vulnerable frente a un riesgo prevenible.

Qué Hacer ante una Mordedura de Serpiente?: Consejos Médicos y Recomendaciones

Introducción

La relación entre los panameños y las serpientes está marcada por la convivencia diaria, pero también por una larga tradición de mitos, creencias y prácticas que, lejos de ayudar, pueden poner en riesgo la vida de una persona mordida. El profesor Víctor Martínez, uno de los herpetólogos más experimentados del país y especialista en serpientes venenosas, ofrece una visión clara y basada en evidencia científica sobre lo que realmente debe hacerse ante una mordedura, así como sobre aquello que nunca debe intentarse.

Con más de cuatro décadas estudiando víboras y serpientes coralinas, recorriendo el país a pie y analizando su veneno desde una perspectiva toxinológica, Martínez conoce de primera mano tanto el comportamiento de estos animales como los errores más comunes que la población comete al enfrentarse a un accidente ofídico. Por ello, su explicación es una de las más completas y útiles para entender la gravedad del problema y la importancia de actuar de forma correcta.

🔝 Volver arriba

Lo que nunca debe hacerse: el error de cortar la cabeza

Según el profesor Martínez, el primer gran error que cometen muchas personas, incluso antes de atender al herido, es matar a la serpiente cortándole la cabeza con un machete. Esta reacción instintiva está profundamente arraigada en las comunidades rurales del país, pero representa un peligro extremo.

El herpetólogo explica que, al cortar la cabeza del animal, se inicia un proceso biológico natural conocido como rigor mortis. Durante este fenómeno, los músculos, los nervios y parte del sistema esquelético continúan generando movimientos involuntarios. En el caso de las serpientes venenosas, la cabeza separada puede abrir y cerrar la boca repetidamente, saltar y morder sin control durante varios minutos.

Esto no es una exageración ni un mito: está documentado en la literatura científica, y múltiples investigadores en el mundo han reportado casos en los que la cabeza decapitada ha mordido al mismo individuo que la intentó matar o a personas que estaban cerca. Debido a esto, Martínez enfatiza que jamás debe cortarse la cabeza de una serpiente, ni siquiera en situaciones de pánico.

Si por alguna razón se decide matar al animal —lo cual él no recomienda, pues las serpientes cumplen roles ecológicos fundamentales— entonces debe hacerse golpeando su cuerpo con un objeto plano, sin separar la cabeza.

🔝 Volver arriba

Guía sobre las serpientes

¿Qué no debe hacerse bajo ninguna circunstancia?

Una vez ocurre la mordedura, existen ciertas acciones que nunca deben realizarse. Aunque muchas de estas prácticas provienen de creencias antiguas o supuestos remedios tradicionales, el profesor Martínez advierte que, además de ser inútiles, pueden agravar gravemente los efectos del veneno.

1. Nunca hacer incisiones en la herida

Una de las prácticas más difundidas en el pasado es realizar un corte en el lugar de la mordedura para “sacar el veneno”. Hoy, gracias a décadas de investigación, se sabe que esto es completamente contraproducente. La incisión acelera los efectos del veneno, aumenta el sangrado, daña más tejido y eleva el riesgo de infección.

2. No succionar la sangre o el veneno

Otro mito popular es succionar el veneno con la boca. Martínez indica que esto no solo es inútil, sino extremadamente peligroso: la mucosa bucal tiene microlesiones constantes por cepillado y alimentos, lo que permite que el veneno entre directamente al organismo. Hay casos documentados en los que la persona que succionó murió y la mordida sobrevivió. Por tanto, no debe hacerse jamás.

3. No aplicar torniquetes, emplastos, hierbas ni sustancias caseras

El profesor insiste en que ningún remedio tradicional sirve para neutralizar el veneno. Colocar hojas, barro, café, líquidos amargos, alcohol o torniquetes suele empeorar la necrosis, incrementar el daño muscular e incluso conducir a amputaciones.

4. No caminar ni desplazarse innecesariamente

El movimiento acelera la circulación del veneno por el cuerpo. La víctima debe permanecer inmóvil y ser evacuada lo antes posible a un centro médico del MINSA o la CSS.

🔝 Volver arriba

Los efectos reales del veneno: lo que la ciencia ha demostrado

A diferencia de los mitos, el profesor Martínez basa su explicación en investigaciones científicas, muchas de ellas desarrolladas en Costa Rica y Panamá. Según detalla, hay tres efectos fisiopatológicos principales del veneno de las serpientes venenosas presentes en el país:

1. Hemorragia severa

El veneno contiene compuestos altamente hemorrágicos que destruyen las membranas de los eritrocitos, liberando sangre dentro de los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, daña el endotelio vascular, permitiendo que la sangre salga por los poros, encías, oídos y otros puntos del cuerpo. La progresión de este sangrado es rápida y puede convertirse en una situación crítica.

2. Edema profundo

El edema que produce el veneno no es superficial: se extiende por todo el cuerpo y puede, por sí solo, causar la muerte. Esto ocurre porque se pierden grandes cantidades de líquidos esenciales y los órganos vitales —corazón, pulmones, riñones— pueden colapsar.

3. Necrosis muscular

El veneno destruye el tejido muscular. Aunque algunas personas creen que esto “produce cáncer”, la realidad es que genera necrosis: muerte del tejido, lo que puede llevar a amputaciones de extremidades. El veneno puede dañar músculo estriado, liso e incluso músculo cardíaco.

🔝 Volver arriba

Cómo cambia el veneno de las serpientes según su edad y región

El profesor comparte uno de los descubrimientos más importantes de la toxinología moderna: el veneno cambia según la edad del animal y la región donde vive. En el caso de una especie ampliamente distribuida en Panamá y Costa Rica como lo es la serpiente X (Bothrops asper), se han encontrado diferencias marcadas:

  • Neonatos y juveniles: producen principalmente hemorragia severa.
  • Subadultos y adultos: el veneno genera sobre todo necrosis muscular.

Asimismo, hay variaciones significativas entre poblaciones del Caribe y del Pacífico. Para los médicos, esta información es vital, pues permite dosificar el antiveneno con mayor precisión.

Martínez estudió esta fisiopatología en su tesis de maestría, comparando los efectos del veneno de dos víboras responsables de la mayoría de los accidentes en Panamá. Sus hallazgos están publicados en la Revista de Biología Tropical.

🔝 Volver arriba

Consejos prácticos y conclusiones

El profesor recalca que ha visto casos extremos: mujeres que, en medio de un parto, sufrieron mordeduras de serpiente pero lograron sobrevivir gracias a la atención oportuna; maestras rurales que perdieron extremidades por no recibir ayuda a tiempo; cazadores y deportistas que casi pierden la vida.

Para él, el mensaje es simple y contundente:

  • No cortar.
  • No succionar.
  • No caminar.
  • No aplicar remedios caseros.
  • Inmovilizar y evacuar.

Los mitos pueden costar vidas. El conocimiento científico puede salvarlas.


Las Serpientes Más Peligrosas de Panamá: Corales, Víboras y Dónde Habitan

Introducción

El profesor Víctor Martínez, herpetólogo de amplia trayectoria en Panamá, presenta en su próximo libro un panorama actualizado sobre las serpientes venenosas del país. En esta entrevista ofrece su valoración sobre las especies más relevantes, los riesgos médicos y los vacíos científicos que aún persisten.

🔝 Volver arriba

¿Qué significa "importante"? Criterios del profesor

El término “principales” es complejo: desde la toxinología la importancia puede depender de la letalidad, la frecuencia de accidentes, la distribución geográfica o la disponibilidad de antivenenos. Martínez enfatiza que la relevancia es multidimensional y que clasificar especies requiere considerar contexto médico, ecológico y científico.

🔝 Volver arriba

Los dos grandes grupos: víboras y corales

En Panamá las serpientes venenosas se agrupan por el mecanismo del veneno: las víboras (veneno hemotóxico) y las corales (veneno neurotóxico). Cada grupo plantea riesgos y tratamientos distintos, por lo que su manejo y estudio médico deben diferenciarse claramente.

🔝 Volver arriba

Guía sobre datos interesantes de las serpientes

Corales en Panamá: preocupaciones y especies clave

Panamá alberga 10 especies de corales venenosas. Martínez ha confirmado y ampliado la distribución de varias, y destaca la preocupación por especies cuyo veneno está poco estudiado —lo que podría implicar que los antivenenos importados no neutralicen plenamente sus efectos. Menciona como relevantes a especies poco investigadas y a una coral conocida en inglés como “Panamanian Coral Snake”, la cual presenta dos poblaciones con distinto patrón de coloración y que requiere estudios genéticos para esclarecer su estatus.

🔝 Volver arriba

Víboras que generan la mayoría de mordeduras

Según Martínez, tres grupos de víboras concentran la mayoría de los casos de ofidismo en Panamá:

  1. Bothrops asper — conocida comúnmente como "terciopelo".
  2. Lachesis spp. — llamadas "verrugoso" o "verrugosa".
  3. Porthidium spp. — las llamadas "patocas" o "patocos".

En el caso de las corales, la más distribuida y responsable de numerosos accidentes es la referida como Micrurus nigroscintus.

La comarca Ngäbe es uno de los lugares más olvidados del país y no hay centros de salud. Y allí, por lo menos, he escuchado casos de profesores e incluso estudiantes que han sido mordidos.

En el recorrido que he hecho por casi 40 años en el país —independientemente de que ahora sean comarcas o no— en cualquier provincia donde haya serpientes venenosas, especialmente en Bocas del Toro, están presentes casi todas las especies principales de Panamá. En el área de la comarca Ngäbe, como te mencioné con nombres comunes: X, verrugosa, patoca, bocarac. Hay mucha bocaracá también, la verdadera.

Más artículos científicos

Experiencia del profesor: mordeduras y reacciones al suero

Martínez relata que ha estado en situaciones de riesgo y que ha sufrido mordeduras de víboras, requiriendo hospitalización. También desarrolló la llamada "enfermedad del suero", una reacción secundaria asociada al antiveneno. Relata además la confusión común con nombres vernáculos (por ejemplo la palabra "bocaracá" usada de forma ambigua en algunas regiones).

Siempre he estado cerca, y además, he sido mordido. Principalmente por las víboras más venenosas —excluyendo las corales. He tenido que ser hospitalizado y desarrollé la llamada “enfermedad del suero”, una reacción secundaria potencialmente letal.

Me mordió la víbora más venenosa del país, conocida con más de 12 nombres comunes. El más popular es “X” o “terciopelo”. Muchos en Chiriquí la llaman bocaracá, pero ese término es incorrecto; la verdadera bocaracá es una especie arborícola que también habita en Panamá y es la más ampliamente distribuida del grupo.

El año pasado se publicó un libro donde separaron una población y la llamaron Bothriechis torvus, mientras que al resto le asignaron Bothriechis nigroaspersus, antes llamada Bothriechis schlegelii.

🔝 Volver arriba

Problemas con los datos oficiales

Un problema serio es la falta de datos confiables: el Ministerio de Salud ha mezclado históricamente reportes de mordeduras con incidentes por arañas, avispas o alacranes. Además, Martínez señala la dificultad para acceder a información precisa, y la falta de profesionalismo en algunas respuestas institucionales, lo que complica la investigación y la formulación de políticas de salud pública.

🔝 Volver arriba

Conclusión

El trabajo del profesor Víctor Martínez subraya la necesidad de fortalecer la toxinología en Panamá: más estudios sobre venenos, mejores registros epidemiológicos y antivenenos comprobados para las especies locales. Su libro promete ser una herramienta clave para profesionales de la salud, conservacionistas y público general.

Profesor Víctor Martínez: 40 años estudiando serpientes y anfibios en Panamá

Resumen: El profesor Víctor Martínez, destacado herpetólogo de la Universidad de Panamá, comparte su formación, su trabajo de campo, los descubrimientos que marcaron la herpetología panameña y el libro que resume su vida académica dedicada a las serpientes venenosas del país.

Presentación y formación

Yo agradezco la gentileza y la calidez por haberme solicitado la entrevista. Soy graduado de la Escuela de Biología de la Universidad de Panamá, con licenciatura en Zoología. Ese fue mi primer título. Posteriormente obtuve la licenciatura en Profesorado, un título que se otorga después de la licenciatura, específicamente Profesorado en Biología.

De allí pasé a hacer mi entrenamiento a nivel de maestría en la Universidad de Costa Rica. Allí finalicé mis esfuerzos académicos y tuve que volver a Panamá para continuar mi labor universitaria.

Especialidad: herpetología y ofidiología

Mi especialidad es la herpetología, la rama de la zoología que estudia anfibios y reptiles. Sin embargo, por la amplitud del campo me pidieron concentrarme en lo que más aportara al país. Así me enfoqué en la ofidiología, especialmente en serpientes venenosas, un área donde existía muy poca información en Panamá.

Trabajo de campo y descubrimientos

Al regresar al país trabajé en zonas de difícil acceso, como Quebrada de Arena entre Chiriquí y Bocas del Toro, donde encontré una víbora que no se sabía que existía en Panamá. Fui el primer panameño en documentarla oficialmente.

También descubrí una nueva víbora en Darién, hoy conocida como Lachesis acrochorda, y una nueva especie de rana venenosa del género Dendrobates en Chiriquí.

Docencia y legado académico

Recién regresé a Panamá, específicamente a la provincia de Chiriquí, entré a trabajar en un área de difícil acceso a la que debía ingresar en helicóptero financiado por el Estado. Allí, en una quebrada llamada Quebrada de Arena, entre Chiriquí y Bocas del Toro, encontré una especie de víbora que no se sabía que existía en Panamá. Hasta ese momento solo estaba confirmada para Costa Rica. Yo fui el primer panameño en certificar su presencia en el país, y eso está publicado en la Revista de Biología Tropical de la Universidad de Costa Rica.

También trabajé en Darién y en la provincia de Panamá, donde logré encontrar otra víbora que no se conocía en territorio panameño, y que hoy se llama Lachesis acrochorda. También la incorporamos con su respectiva publicación.

Podría decir que durante unos 40 años me dediqué a caminar el país, porque en un territorio como el nuestro la mayoría de las prospecciones deben hacerse a pie. 

He dirigido muchas tesis, principalmente de estudiantes del Centro Regional de Veraguas, además de otras provincias. Tengo más de 30 publicaciones científicas en diversas revistas. También encontré en Chiriquí una especie nueva de rana venenosa del género Dendrobates, nueva para Panamá y para el mundo. Está restringida al área donde se ubica la hidroeléctrica de Fortuna.

He dictado cursos de zoología en diferentes asignaturas e instituí la asignatura de Ofidiología para la carrera de Biología. Y esta semana me deben confirmar que la Vicerrectoría Académica me aprobó el cuarto año como profesor titular emérito de la Universidad de Panamá. A pesar de que se me aplicó la Ley Fábrega, la cual la Corte había declarado inconstitucional, sigo como profesor emérito.

Un libro que resume una vida

Y para terminar —a menos que desee que amplíe algún tema—, le comento que ayer terminé de revisar los últimos detalles del libro que acabo de concluir sobre las serpientes venenosas que habitan en la República de Panamá. Incluye las corales venenosas y las víboras. Es prácticamente el resultado de toda una vida como docente e investigador. Es el resultado de décadas de investigación y recorrido por todo el país.